en una galleta china,
ni en un espejo partido,
ni tampoco en el ángulo
que deja abierto una escalera.
No encuentra raices en miradas ajenas,
ni en las voces de algunas que hoy gritaban pasado,
ni en el escueto porcentaje
que mañana pueda ser sinonimo de fracaso.
El infortunio nace entonces
en el momento exacto en que nace la fortuna;
en la decision de quien prefiere
los inviernos a los veranos...